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Re: Biblioteca Muscleblog (revisión de libros)

Publicado: Lun, 11 Feb 2019, 15:37
por Fisio
ZeRaTuL escribió:
Lun, 11 Feb 2019, 13:28
Pobre Szasz. Tu comentario creo que ha superado su libro aunque supongo que te ayudó (entre muchos otros materiales tanto suyos como no-suyos) para montarlo.

Si no te importa quizás lo cite en el texto en que andamos trabajando Álex Oncina y yo. El demonio lipoproteico me ha podido sorry. Lo de que "la gente enferma no era la bruja" (u otra entidad inventada) "sino la gente que mandaba quemarlas y las personas <neutrales> que lo aplaudían" nunca lo habría pensado así realmente. Gracias por la apertura cognitiva. Supongo que la historia es una lucha de suma-0 sobre imponer unas gafas de análisis y montar las reglas del juego. Antes era "demuestra que no eres bruja" y ahora es "demuestra que el cribado hace daño".
Yep, le pegué un mini edit. Szasz se queja de que cuando los libros de psiquiatría actuales debaten el tema de las brujas, generalmente discuten si eran mujeres con algun tipo de problema psicológico que llamara la atención, y lo interpretaran como brujería en lugar de lo que ahora sabemos que sucedía en realidad: neurosis masturbatoria por deficit de serotonina. Szasz habla de que nunca se discute sobre el papel de los inquisidores en crear todo aquello.

Antes era "demuestra que no eres bruja" y ahora es "demuestra que el cribado hace daño".
Touché. La historia la escriben los que mandan como les sale de los huevos. Toda prueba suya es autoevidente y cae por su propio peso, toda prueba contraria es silenciada, ignorada, desprestigiada, minimizada o racionalizada de alguna manera por el borrico cientista de turno. Como decía J. Ayer, la falsación presenta el mismo problema exactamente que la inducción. El discurso cientista se ha hecho altamente complejo para separar a la sociedad de su comprensión. Y la sociedad no estudia mucho, así que veo difícil escapar de algo que adelantó Bakunin: la aristocracia cientista. Esta misma conversación a la gente, y a los médicos, les parece folclore popular, o les suena a "rollo político" que no tiene nada que ver con la medicina. No entienden su implicación. Es difícil que personas con lagunas en historia básica entiendan algunas cosas. Por ejemplo quien se cree experto en drogas por saber definir tolerancia o dependencia, que es lo que enseñan en la universidad, y no tiene ni puta idea de lo más importante: la historia, el consumo en las distintas sociedades, el interés político, la medicalización del adicto, etc. Cientismo, alguien que cuenta cientos, como decía el borrico del astronauta basado en la hebidencia que está a la caza de las pseudociencias. Brujas everywhere.

Re: Biblioteca Muscleblog (revisión de libros)

Publicado: Lun, 11 Feb 2019, 23:23
por ZeRaTuL
Byung-Chul Han - Psicopolítica

Tengo que darle un repaso a todo lo de este autor (de la temática que me interese) y de Bauman porque tengo que saber de primero mano lo que dicen que no me interesa, lo que dicen que sí me interesa y comulgo y lo que dicen que sí me interesa porque no comulgo (pero no quiero hacer un strawman con ellos). Este es el primero libro que he leído. Tengo pendientes "El enjambre" y "Sobre el poder". De Bauman estoy finalizando "La comunidad" y empezando "Vidas desperdiciadas" el cual me parece interesante dado que no creo que tuviera en mente describir lo que pasa con la gente hiperriesguilizada en este preventivismo sanitario desbocado.

Sobre este libro: leído del tirón en la ida Barcelona Sants - Valencia para asistir al SIAP. Se salvan muy pocas cosas como que Foucault no alcanzó a ver la potencia actual del control social que daría lo que él llama la "psicopolítica" frente al limitado (para él) concepto de biopoder o biopolítica. Dice que es una versión mejorada del panóptico de la cárcel y que ahora somos panópticos cada persona de nosotros / as mismos / as. Nos vigilamos "en red" y el "me gusta" es el amén digital y que las redes son las iglesias modernas que nunca cierran (el tito Byung es teólogo como Illich). Todo el resto es "neoliberalismo siempre malo" y un análisis cómico (en el mal sentido) del Big Data como algo que nos leerá el pensamiento antes de que pensemos algo (si queréis un antídoto a su nula aproximación matemática del asunto tenéis a Nassim ya sabéis). Va perdidísimo el payo y citando a Hegel no lo arregla. Hay momentos que dan ganas de tirar el libro a la basura y solo salvan de la pura trituración de 50 páginas seguidas (el libro solo tiene 128 a letra bastante grande y con bastantes capítulos comiéndose espacios extras) una demarcación que hace de la emoción, sentimiento... y una disertación que encuentro interesante sobre el forzar a alguien a hacer algo y en hacerle sentir por sí mismo / a que quiera hacer ese algo. Después se queja del capitalismo y vuelve a sus andadas y deseas terminar el libro y hacer algo más productivo. Sabía que alguien tan hypeado tenía que ser un perry de cuidado no, lo siguiente.

5 / 10. El libro ocuparía 60 páginas a letra pequeña y dejando de dar rodeos, quitando a Hegel, quitando las excesas citaciones a Foucault sobre el mismo tema y quitando el mal análisis que hace del Big Data porque no tiene ni idea de nada y le viene grande el tema (y como el libro tiene una corriente apocalíptica también lo mete en la cesta premonitoria porque le sale del huevo izquierdo intuyo). En las fotos creo que sale con pelazo, eso se lo doy. Poco más. Me tenía que haber hecho sospechar que fuese "el filósofo de cabecera" de Javier Padilla. Esta gente sanitaria sociolista siempre va regulín en estos campos.

Re: Biblioteca Muscleblog (revisión de libros)

Publicado: Mar, 12 Feb 2019, 07:58
por Fisio
Psychiatry The Science of Lies. Thomas Szasz.

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Szasz tiene una notable colección de libros, cuyos títulos, abordajes y contenidos, son altamente redundantes. Cuando me interesé por Szasz hace años, fue lo primero que me costó ¿por qué libro comienzo? "El Mito de la Enfermedad Mental", o quizás "La Fabricación de la Locura", o mejor "Locura", o bien "Psiquiatría, la Ciencia de las Mentiras", pero dudo entre "Antipsiquiatría", y "Esclavitud Psiquiátrica" también. Szasz escribe una y otra vez sobre lo mismo, volviendo una y otra vez a Charcot, la histeria y Freud. Por supuesto tiene un libro entero llamado "Anti Freud", pero por si acaso, el resto de los libros también contienen la misma crítica detenida sobre Freud. La obra de Szasz es poco sistemática, los títulos son redundantes y no reflejan bien el contenido ni hacen fácil su elección. El contenido de los libros lejos de un abordaje amplio, son más bien citaciones seleccionadas y respuestas a otros autores, aunque es evidente que conoce ampliamente a los autores y sus obras. En general, Szasz está como unas maracas.

Dicho todo lo anterior, es evidente que estoy de acuerdo con Szasz en el enorme poder político de la medicina y la psiquiatría. Estoy de acuerdo en que los médicos son personas controladoras y autoritarias que se autoconvencen de que saben más de lo que saben. Estoy de acuerdo que al autoengañarse los médicos respecto a lo que creen saber, con ello engañan a sus pacientes, quienes se creen el teatro de soberbia, postureo y verborrea en el que ellos participan aceptando un rol de enfermos que no siempre son, ya que diagnóstico no implica tener una enfermedad. Estoy de acuerdo en el carácter sectario y endogrupal de los médicos que solo buscan autovalidar su práctica. Como la inquisición y las brujas, demuéstreme usted que las mamografías no salvan vidas. Perversión epistemológica que ni siquiera llegan a entender. Estoy de acuerdo en el sobrediagnóstico generalizado que existe en medicina, y en que la medicina ha expandido sus tentáculos para apropiarse de problemas que son escolares, económicos, familiares, sociales, etc. Estoy de acuerdo que la medicina produce retórica para autojustificarse y perpetuar su dominio político. Estoy de acuerdo que en gran parte la medicina es una herramienta de legitimación del estado y control de la sociedad. Estoy de acuerdo que la medicina busca maximizar la financiación pública, encubriéndolo como "presupuesto social", "derechos sociales" y "servicios sociales". Ya he dicho muchas veces que los progres son los tontos útiles del capitalismo. Sin embargo, la obra de Szasz está centrada en su animadversión por Freud, reduciendo la psiquiatría aquí. Pese a que los psiquiatras del SXX estuvieron influidos por Freud, no es este el principal problema de la psiquiatría. Esta crítica es relevante puesto que no hablamos de un libro de 1960, sino de 2008.

Szasz comienza diciendo la mejor frase de todo el libro, y algo que la gente no entiende. Incluidos médicos y muchos psicólogos. Metérosla bien en la cabeza: DIAGNÓSTICOS NO SON ENFERMEDADES. No todos los pacientes son enfermos, y no todos los enfermos son pacientes. Diagnóstico, enfermedad y el rol de paciente son cosas separadas. Hay pacientes que van a por diagnósticos y se sienten pacientes, pero no son enfermos. Hay enfermos que no van a por diagnósticos y no se sienten pacientes. Los médicos expanden definiciones para intentar crear pacientes que se sientan enfermos precoces y cuanto antes mejor porque más vale prevenir. No es lo mismo descubrir enfermedades que inventar diagnósticos. Pondré varios ejemplos de la diferencia entre diagnóstico, enfermedad y rol de paciente para que se entienda. El padre que va a por un diagnóstico de ADHD para su hijo porque así puede justificar en la escuela que su hijo no es que sea un poco borrico, sino que tiene una enfermedad el pobre. El que va a por una baja fingiendo una lumbalgia incapacitante para no trabajar. El que no puede con la vida y en lugar de levantarse se refugia en una pastilla para la serotonina para evitar afrontar sus responsabilidades. Todos estos ejemplos los he visto. Aún más, utilizamos el nombre "paciente" para designar a cualquier persona que entra por la puerta. Esto tiene un punto de institucionalización política del Estado terapéutico, y otro punto de vanidad personal y profesional. Tratar a los "pacientes" como seres necesitados de nuestra ayuda nos infla el ego, porque nos hace sentirnos seres superiores jugando con las vidas. Desde el nutricionista obsesionado con pedir analíticas sin evidencia se siente mayor haciendo cosas médicas, al fisioterapeuta que luce ecografía y usa agujas para sentirse más intervencionista y tecnocientífico. Sin olvidar el psicólogo que presume de evidencia para no quedarse fuera del teatro de las apariencias. Los psiquiatras arrastran el complejo de no haber curado una sola "enfermedad". El miedo a que te señalen como magufo ayuda al abesugamiento colectivo de los sanitarios y su sumisión abyecta al Estado terapéutico cientista. No obstante el discurso es complejo, y poca gente llega a este nivel de lectura. Todo perdido.

Igualmente, el sufrimiento no es una enfermedad. Y aunque lo clasifiquemos por síntomas, ya que en unas personas el sufrimiento genera síntomas excitatorios, en otros inhibitorios, etc, creemos que los síntomas excitatorios o inhibitorios son la enfermedad per se, a algunas lo llamamos ansiedad, a otros depresión, etc, y acabamos confundiendo categorías y clasificar síntomas como patologías objetivas. Señor médico: distimia no es un diagnóstico, es una clasificación arbitraria para que gente que no sabe nada del cerebro crea que sí, y encaje a pacientes con fármacos. Y por otro lado esta taxonomía es una legitimación de la medicalización de los problemas sociales, o la angustia, mediante la extensión cultural del rol médico-paciente. Richard Feynman dijo "es diferente conocer el nombre de algo, y saber sobre algo". Que nadie se lo diga a Judith Butler y al ejército de feminismos y constructivistas que confunden semántica y realidad. La tesis de Szasz es que, al igual que todos hemos fingido un problema para evitar o posponer alguna obligación, la "enfermedad mental" sería algo entre un poco de teatro voluntario, y un poco de aceptación social del rol médico-paciente creado por la medicalización de la sociedad. Para Szasz, la simulación se transformó en histeria por Charcot, Freud la transformó en neurosis, y hoy en unas 400 entidades clasificatorias de síntomas que la gente confunde con enfermedades. Empujamos a la gente al Estado terapéutico. Cualquier síntoma puede encajar en cualquier definición psiquiátrica. No es un tema solo de medicina: por ejemplo psicólogos, pedagogos y trabajadores sociales se infiltran hoy hasta en las guarderias con la excusa de la psicopedagogía. Hasta los maestros son vigilantes de niños desadaptados. Todos ellos contribuyen en realidad a que a través de su vigilancia diaria, los niños con alguna conducta desviada de la obediencia acaben en el médico. Por eso ha interesado acercar el sistema educativo a la psicopatología disfrazado de interés psicopedagógico. Aquí también cuenta el consumismo de los padres, que quieren terapias para sus hijos y para que se la concedan, deben presionar para recibir algún diagnóstico. Mediante el panóptico del Estado judicial, son hoy reguladores impuestos del conflicto interpersonal en alianza con el Estado, siendo uno de sus brazos ejecutores como la insquisición o la medicina. Huelen el dinero y la posibilidad de expandir su influencia política infiltrándose en el sistema educativo y judicial, además del terapéutico.

Lo mejor del libro el estudio de la periodista Bly que fingió tener problemas mentales para entrar en un manicomio. Allí se comportó normalmente, sin fingir tener problemas. Bly dijo que mientras más normal se comportaba, más la tomaban por loca. Esto como sabemos fue en cierta manera repetido por Rosenhan y publicado en Science. Mejor aún el estudio de Naftulin, quien contrató a un actor para dar una ponencia sobre psiquiatría ante 55 doctores, psicólogos y trabajadores sociales. Le pidieron que fuera un discurso que no fuera técnico, sino enfático "carismático, no sustantivo",. Al encuestar a los asistentes, subrayaron el excelente trabajo, análisis y conocimiento de su campo del "psiquiatra". Y aunque es cierto que la medicina presta servicios que son terapéuticos y valiosos, es igualmente cierta la cara de la corrupción, la invención de enfermedades, diagnósticos, el engaño a pacientes, la medicalización de problemas sociales, y la aplicación sistemática de intervenciones sin evidencia para saquear las cuentas públicas. Además del control social del pensamiento, antes teológico, ahora cientista y tecnócrata. Pero el libro de Szasz solo son pinceladas.

6/10

Re: Biblioteca Muscleblog (revisión de libros)

Publicado: Mié, 13 Feb 2019, 13:54
por Fisio
Thomas Szasz. Schizophrenia, The Sacred Symbol of Psychiatry.

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"Si hablas con Dios, estás rezando. Si Dios habla contigo, tienes esquizofrenia". La esquizofrenia es el símbolo de la legitimación de la psiquiatría y el modelo Kraepeliano-Bleuleriano que trata de emular al modelo de patología celular de Virchow "curar las células cura el cuerpo". Con una diferencia, Kraepelin o Bleuler no descubrieron una enfermedad, ellos las inventaron. Poner un nombre a algo no es lo mismo que descubrir la sífilis. Agrupar un conjunto de síntomas arbitrarios y generar un síndrome, o poner nombre a una conducta que es normativamente inapropiada o molesta, no es descubrir una enfermedad. Aquí existe una expansión de la medicina, desde el cuerpo enfermo, al comportamiento social. Hablar de esquizofrenia supone entrar en un territorio angustioso, algo humano, quizás por eso apartamos la mirada de lo que sucede en manicomios y asilos. Hemos ido disfrazando el encierro y la tortura con métodos más sofisticados de vigilancia y control, quizás menos brutales (aunque los antipsicóticos son medicamentos extremadamente tóxicos), pero la institucionalización de la salud mental y la medicalización de la conducta permanecen. No se necesita institucionalizar mediante el uso fuerza bruta cuando existe una maquinaria de propaganda retóricamente sofisticada. Para eso están los científicos y los médicos, altamente entrenados en lenguaje de alto nivel. Y así, las personas acuden "libremente" al modelo institucional-médico-estatal y asumen también "libremente" el rol médico-paciente.

Las patadas a la epistemología, a la lógica, y a la ética son consustanciales a la historia de la medicina, y al pensamiento mayoritario de los médicos, quienes son incapaces de ver más allá de donde están sentados, y son incapaces de reflexionar sobre lo que hacen en términos epistemológicos. En ausencia de histopatología y alguna prueba de que la esquizofrenia es una enfermedad que responde a los criterios de Virchow, usted es declarado un enfermo de esquizofrenia hasta que se demuestre que no lo es. Szasz expone en este libro el modus operandi usual de la medicina, que no es ni más ni menos que la perversión epistemológica (y ética) de invertir la carga de la prueba. ¿Son las manifestaciones lingüisticas y comportamentales inusuales una prueba de enfermedad, y justificación para imponer un tratamiento médico? Alguien podrá decir que el tratamiento no es siempre formalmente forzoso. ¿Existe libertad de elección cuando las personas en una sociedad se conceptualizan según el modelo dominante?. La palabra esquizofrenia llegó justo a tiempo para justificar el encierro de los locos en lugares cuestionables, dado que encerrar no cura a nadie, con una retórica más laica y cientista que fuera socialmente más aceptable para la época. Y aqui es donde entra el cientismo para justificar la medicalización y la intromisión de la medicina en la regulación de la conducta, los aspectos familiares, sociales, legales, morales, etc. El propio Bleuler reconocía que el encierro corre el peligro de acostumbrar a la persona a la institucionalización, y separarle de la vida real. También confesaría que la vigilancia contínua puede aumentar el sentimiento de humillación, y que este podría ser el principal factor de riesgo de suicidio. También reconoce que incluso salvando unas pocas vidas, si es que esto fuera el caso, justificaría hacer daño encerrando a tanta gente. Cuando se hizo mayor, Bleurer dio completamente la vuelta a su pensamiento, y llegó a sugerir que los esquizofrénicos eran los psiquiatras, pues eran ellos los que veian enfermedades inexistentes. La psiquiatría se le tiró encima. No lograron dar un solo argumento por el que estuviera equivocado, solo lo de siempre: como te atreves a criticar a la medicina.

La palabra esquizofrenia legitima la psiquiatría. Medicaliza el comportamiento. La esquizofrenia solo puede existir bajo la institución que genera el rol del enfermo esquizofrénico. Esto no implica que si no existe este término dejarían de existir personas con comportamientos extravagantes, sin embargo esta palabra expropia las dimensiones social, familiar, humana, ética, legal, etc reduciendo la persona a un rol institucional de enfermo. Por eso el interés en la palabra que legitimara el Estado terapéutico y su medicalización. Las personas están enfermas hasta que se demuestre lo contrario. Las personas son encerradas por su bien hasta que se demuestre lo contrario. El resto de la sociedad tiene que sufragar coercitivamente con impuestos este Estado Terapéutico hasta que se demuestre lo contrario. No vas a negarle la "medicina" al "enfermo mental". La palabra esquizofrenia vino muy bien a los políticos de muchos paises, incluida la URSS, para encerrar a disidentes y torturarlos con intervenciones médicas sin que nadie hiciera preguntas. Las intervenciones médicas se basaban en provocar un coma insulínico, arrancar las muelas, lobotomías, etc. Respecto al "los encerramos por su bien" tiene varios problemas. Las personas psicopáticas, impulsivas, pobres, de bajo CI, bajo nivel educativo, alcohólicas, y un largo etc, tienen mayor riesgo de conductas lesivas hacia ellos y los demás. ¿Los encerramos a todos por su bien? Los psiquiatras defienden todo esto bajo el eufemismo "derecho al tratamiento". Siguen haciéndolo con aquello del "derecho a la salud", eufemismo deshonesto que los médicos al unísono utilizan para propagar su imperio. Insisto que a los médicos que les interesa la salud, hablan fundamentalmente de salud pública, no de medicina. Excepto que te interesen más los pacientes que las personas, lo que es la objetificación terapéutica que estamos viviendo.

La antipsiquiatría no es del agrado de Szasz, a pesar de lo que la gente cree. Él no está en contra de las relaciones voluntarias entre médico y paciente. Szasz rechaza tajantemente aquello de la antipsiquiatría. "Nadie que quiera la separación entre iglesia y estado sería llamado anticlericalista hoy, excepto por aquellos que vieran en una teocracia la forma ideal de gobierno". Supongo que sería el antivacunas de la época, el intento de silenciamiento de las voces incómodas de la medicina. Szasz relaciona la antipsiquiatría con la visión marxista, donde las personas son siempre víctimas de la contaminación occidental, y el comportamiento maladaptativo producido por el capitalismo cuya única solución es la utopía colectivista. Szasz no encaja aquí, y su visión de la "enfermedad mental" responde a un hecho vital simple: la vida es dura, hay conflictos, se necesita competencia y construcción personal para afrontarla. Szasz nos deja un paralelismo curioso: existe un proceso relacional entre las personas y las instituciones, como el de una pareja en la que uno de los miembros se comporta como un déspota explotando la dependencia afectiva del otro miembro. Desde este prisma, psiquiatra y esquizofrénico se explotan mutuamente en un juego de roles interdependiente, donde uno explota su posición institucional, y el otro de recibir cuidados. Hay personas que quieren vivir solas, otras necesitan vivir en pareja, y otras fundamentalmente formar una relación de dependencia con las instituciones. Antes el que no quería vivir en pareja o solo, se metía al convento, ahora hay otras salidas institucionalmente diversas, entre ellas la dependencia terapéutica. Y llegamos a algo incómodo. En realidad todo el mundo quiere un diagnóstico. No solo las instituciones y profesionales que reciben dinero por hacerse cargo de estas personas, también la sociedad que tiene miedo al loco y al desviado, los familiares que no saben como lidiar con la persona, las farmacéuticas, el político amante del pueblo generoso con el presupuesto destinado a la "sanidad" y al "gasto social"... y así llegamos al Estado Terapéutico de la medicina coercitiva colectivista que trata a las personas como a ganado. Pero explicarle esto a la población, es como pretender dar una explicación laica de las civilizaciones en la edad media. Eras carne de hoguera.

Un problema en general de la obra de Szasz es que no discute nada a nivel clínico, siendo su obra más un nivel epistemológico, sociológico, ético, político y filosófico. No aprenderemos mucho sobre esquizofrenia propiamente en este libro. En general, Szasz siempre deja muy claro en sus libros aquello en lo que está en contra, pero no así aquello en lo que está a favor. Expone las contradicciones de los autores que han impuesto el modelo médico de salud mental actual, pero no nos deja clara su alternativa. No solo por el hecho de saber como enfocaría él los diferentes aspectos legales, éticos, sociales y terapéuticos, sino por acabar de entender su pensamiento, que queda reducido a lo que no le parece bien. Es palpable que la personalidad de Szasz es básicamente antagonista, y piensa en términos de como no se deben hacer las cosas. Pero falla en exponer como deben hacerse las cosas.

La palabra esquizofrenia nos hace mirar la semántica, la semántica representa en nuestro cerebro automática e inconscientemente ciertos símbolos que representan convenciones sociales, nos adherimos a estos roles, significados simbólicos compartidos, clasificaciones categoriales, y esta representación mental simbólica nos aparta de analizar lo que de verdad es real: la persona, el sufrimiento, la necesidad de cuidados, la libertad, etc. La persona queda deshumanizada, y pasa a ser un concepto médico y un producto institucional.

8/10

Re: Biblioteca Muscleblog (revisión de libros)

Publicado: Mié, 13 Feb 2019, 20:56
por ZeRaTuL
Relacionado con las entidades diagnósticas:
https://twitter.com/IntraMednet/status/ ... 9515794433

1890 Fisio. Se ve que la medicina lleva 129 años retrasada en lecturas xD.

Re: Biblioteca Muscleblog (revisión de libros)

Publicado: Jue, 14 Feb 2019, 21:11
por Fisio
Allen Frances. Saving Normal.

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Este es un libro que creo que se publicó en español bajo el título ¿Somos Todos Enfermos Mentales?. Primero merece la pena comentar quién es el autor, pues hablamos de uno de los pesos pesados de la psiquiatría de las últimas décadas, Profesor Emérito de Psiquiatría de la Universidad de Duke, y nada menos que director del DSM IV (manual diagnóstico de psiquiatría). Frances sabe de que va la cosa. La excusa pobre y recurrente de "Gotzsche no es psiquiatra" ya no vale. Sorry.

Frances comienza con un gancho de derecha: los fármacos matan más que las drogas ilegales. Existe una expansión diagnóstica enorme que ha bajado el umbral de lo que consideramos "enfermedad mental" (concepto este que por cierto asume y no discute en todo el libro). Comienza con una crítica común y bajo mi juicio válida: el 80% de las prescripciones de psicofármacos las realizan médicos de atención primaria. Coincido en esta queja de los psiquiatras, es una barbaridad. Se me ponen los pelos de punta que médicos que no saben nada de salud mental ni han leido un solo libro de psicofármacos estén prescribiendo estas cosas. Yo he leido varios libros académicos de psicofármacos, y se me pone la carne de gallina con todo aquello. Me entrarían sudores de tener que tomar la decisión de prescribir algo así. Aún más en una consulta de 6 minutos. Una locura. La mayor parte de médicos de familia no se han leido un libro de psicofármacos en su vida, y tampoco tienen conocimiento del sistema nervioso para entender las barbaridades que se dicen en estos libros. Aunque Frances no es tan incisivo como acabo de ser yo, lo menciona varias veces a lo largo del libro. También deja algo claro que la gente, y muchos médicos, siguen confundiendo: nombres diagnósticos y clasificaciones no son enfermedades. Son maneras de clasificar, de utilidad, hasta que encontremos una mejor forma de hacerlo. Otra cosa que menciona y que muchos médicos y pacientes tampoco entienden: no todas las personas se benefician de los tratamientos. De hecho solo lo hacen una minoría. Hipócrates fue el primero en advertir esto con su regla de los tercios. Un tercio de los pacientes mejora aunque no hagan nada, otro tercio no mejoran tomen lo que tomen. Solo un tercio mejora por el tratamiento. Otro buen aviso de Fraces "el diagnóstico solo es una parte de una evaluación más completa, pero en cambio se ha convertido en la parte dominante". Añado: en muchos casos el diagnóstico (o pseudodiagnóstico, o taxonomización de síntomas, o clasificación en una categoría, o retórica semántica) no vale para nada. Lo que cuenta es trabajar con la persona en la dirección correcta viendo como sus síntomas están siendo reforzados.

Frances tiene un sabor agridulce con su DSM, ya que no previeron las consecuencias de la expansión diagnóstica que el achaca al márketing farmacéutico que no supieron prever. Acusa a los expertos de estar cegados por su área de conocimiento y no ver la necesidad general más allá (lo llama conflicto de interés intelectual). Dice "en mis 35 años, jamás he visto un experto proponiendo endurecer los criterios diagnósticos". Esta afirmación lo dice todo. Está infiltrado en cada investigador y cada médico aquella falsedad del "mientras antes mejor". Durante el desarrollo del libro tengo sensaciones encontradas. Con algunas cosas estoy muy de acuerdo, y otras me parece la falta de crítica usual. Por ejemplo dice "podemos curar muchos (pacientes)...". ¿Deja la palabra curar alegremente, sin razonar lo que significa curar en el caso de síntomas. Tampoco dice como se ilegalizó el opio, el cannabis y el hachís para eliminar la competencia a los fármacos de prescripción. Los fármacos psiquiátricos de los 60s eran extremadamente tóxicos, y aunque él los llama "específicos" esto es incorrecto, y como mínimo merece una crítica. Que una persona alivie su dolor con el cannabis de ninguna manera supone que el cannabis arregle algo "específico". Lo mismo con cualquier psicofármaco. No hay más que ver la realidad: a pesar de la verborrea y los nombres chachicientíficos, los "antidepresivos" se usan como ansiolíticos, los antipsicóticos como hipnóticos y antidepresivos, "estabilizadores del humor" como "antipsicoticos" y "antipsicóticos" como "estabilizadores del humor". De esto no menciona nada Frances cuando dice aquello de la "especificidad" un mantra psiquiátrico que es pura propaganda. Hasta hay estudios con opioides y benzos en esquizofrenia. En fin, alguna milonga tenía que haber.

Todo el mundo asume que psicofármacos más seguros es algo mejor. En parte así es. Pero tiene un lado oscuro: al ser más seguros, se recetan a más gente, con menos cuidado, para indicaciones más laxas, y por médicos con menos formación. Esto es lo que pasó cuando se sustituyeron barbitúricos por benzos y posteriormente SSRI. También con antipsicóticos atípicos. La mayor parte de estos fármacos son recetados por médicos de familia que no saben nada excepto lo que le cuenta el vendedor médico sobre la chorrada de la serotonina. Allen Frances sacude otro revés: la investigación no ha producido ningún psicofármaco más efectivo que los de hace 60 o 70 años. Toda esa "I+D" no ha producido nada que no sea márketing.

Frances expone que entre el 25 y el 50% de las personas que acuden a consulta lo hacen por algún problema psicológico o de malestar. Y que salvo los problemas graves que son aquellos que deberían ser tratados por psiquiatría, el resto están mejor con psicoterapia. Por supuesto los gobiernos se encargan de suprimirla en los centros de salud para que las personas vayan a un médico de familia que recete fármacos que no sabe lo que hacen, para problemas que no entiende (afirmación mía). Una frase que me gustó "Freud era una persona muy inteligente que estaba sobrevalorado cuando vivía, y ahora infravalorado". Estoy de acuerdo con él, y me alegra que lo diga sin complejos y sin miedo. Finalmente, critica que el DSM5 es peor al hacer las definiciones más laxas para crear más personas diagnosticadas (que no "enfermas"), y medicar a más gente. De la epidemia de diagnósticos y fármacos, Frances no culpa solo a los médicos y las farmacéuticas. Los psicopedagogos de los colegios detectando niños en plan Estasi (paralelismo mio), maestros vigilantes aconsejando medicalizar a los que se portan mal, padres en pánico, medios de comunicación, grupos de pacientes presionando para obtener más tratamientos, asociaciones de pacientes financiadas por farmacéuticas...

En definitiva, Frances admite que se dan fármacos a personas que no lo necesitan, mientras personas con necesidades brutales no tienen medio alguno de subsistencia porque se dedican recursos económicos multimillonarios a los primeros. El libro no está mal, pero esperaba algo más de skin in the game: experiencias propias, problemas diagnósticos, intrahistorias, etc.

7.5/10

Re: Biblioteca Muscleblog (revisión de libros)

Publicado: Vie, 22 Feb 2019, 18:48
por Fisio
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Dado que el deseo de consumir alcohol, o divertirse de maneras excitantes no es nada más que eso, un deseo humano, y no una patología, no puede curarse, ni puede ilegalizarse el deseo, como ya hizo la inquisición en la caza, tortura y muerte de brujas a lo largo de la historia, o con la caza de los homosexuales, que obtenían placer de donde la autoridad consideraba que no podía obtenerse placer. Seguimos repitiendo la historia, con el mismo resultado de ignorancia, dolor, sufrimiento, y un reguero de muertos. El delirio es que cada vez que hay una nueva cruzada, la gente sigue pensando que el problema son las brujas y no la inquisición.

La guerra contra las drogas es una cruzada moral, una más, después de las brujas, los homosexuales (moralizados primero por la religión, posteriormente medicalizados en los manuales de psiquiatría), el pecado, el vicio, y tantas otras. Esta guerra es, como las otras, fomentada por médicos que tienen interés en imponer un estado terapéutico, fuerzas de seguridad que querían aumentar su poder, y así fueron llegando jueces, abogados, educadores, etc, etc, poniendo la mano uno tras otro, haciendo caja de una tragedia. Se beneficia más del tratamiento quien lo impone que quienes lo reciben. La guerra contra la droga solo ha beneficiado a quienes han creado el problema, y a quienes se han arrimado a él para parasitar sus beneficios. Sea con la criminalización, sea tratando a los consumidores de drogas como enfermos necesitados de medicina, las buenas intenciones siempre acaban beneficiando económicamente al bienintencionado prescriptor del remedio.

La guerra contra las drogas es una guerra contra la propiedad, incluido el propio cuerpo de las personas, pero también sus posesiones. Un ejemplo es como el gobierno de Estados Unidos encontró un cigarro de marihuana en un yate y se quedó con el yate. El negocio de la guerra contra las drogas ha levantado miles y miles de propiedades de personas hasta puntos grotescos, pero también ha sido muy oportuna para dar una patada en la puerta de los líderes pacifistas o de la comunidad negra que amenazaban la política armamentística y el complejo militar estadounidense. Ha sido muy oportuna para poner una bolsita de droga en el coche de quien molestara y quitárselo de en medio. Ha sido muy oportuno hacer redadas de los disidentes y humillarlos por la televisión para ganar votos. Ha sido muy oportuna para que la industria farmacéutica venda sus psicofármacos, previo paso por el lobby médico que debía extender la receta. Cada uno se lleva su parte en el crimen organizado. La receta supone admitir el teatro de que la persona se queje para que el médico le recete, ya que éste sabe mejor que la propia persona si le cuesta dormir o tiene ansiedad, si le conviene más un barbitúrico que el cannabis, o una receta de whisky terapéutica basada en la evidencia como la que dispensaban a Churchill.

Los religiosos apoyaron la guerra porque les servía para dar visibilidad a su cruzada particular contra el pecado y el vicio. Los policías porque les servía para ampliar y perseguir a los nuevos delincuentes definidos por estas leyes. Los médicos apoyaron la cruzada bajo la teoría del adicto enfermo, que les permite apropiarse del problema y medicalizarlo. Se quiera ver desde el prisma religioso, policial, médico, o cualquier otro, siguen siendo excusas que cambian con el tiempo, pero lo que tienen en comun es el hecho de ser brazos institucionales de control social. Da igual que uno sea de la vertiente conservadora de caza al delincuente, o la vertiente progresista del pobrecito enfermo, en el fondo ambas son control social. Contra la comunidad negra, una absoluta cacería para aplastar a los enemigos políticos, ordenado por un sociópata como Nixon. Que la sociedad se traga todo lo que le echen se demuestra con el hecho de que gran parte de la comunidad negra apoyaba la lucha contra las drogas a pesar de que había sido dirigida para dañar intencionadamente a esta comunidad. Cuando se le mete miedo a la sociedad, la gente corre como un pollo sin cabeza.

La guerra contra las drogas ha hecho confundir vicio (dañarse a si mismo) con crimen (dañar a los demás), y esto último no lo ha causado nunca las drogas en la historia de la humanidad en ningún país del mundo, hasta que no se iniciaron las campañas contra las droga, que no es más que una cruzada moralista con máscara médica. De Mises a Malcom X, un libro este de Szasz que es imprescindible para esa minoría de personas que llegan a plantearse el por qué del orden de las cosas alguna vez en su maldita vida.

9/10

Re: Biblioteca Muscleblog (revisión de libros)

Publicado: Sab, 23 Feb 2019, 12:58
por Fisio
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El médico como un traficante legal de pastillas. Es común encontrar libros escritos por por personas que se dedican a recopilar estudios, pero se nota que no saben de lo que hablan. Da gusto encontrar a personas que saben de lo que hablan y con skin in the game. Anna Lembke es jefe de adicciones en Standford, y hay comentarios lúcidos que dejan ver que la Dra Anna Lembke entiende de lo que habla. Por ejemplo algo que ya hemos dicho por aquí: la epidemia de adictos, daños y muertos por fármacos se debe en gran parte a que no existen alternativas para el manejo del dolor y la ansiedad y problemas de estado de ánimo que conlleva el dolor. Cita psicoterapia, fisioterapia o acupuntura. El cientista bobo sin skin in the game de nuestros días que no trata pacientes dice que la acupuntura mata. La realidad es que si no existiera la acupuntura, mucha más gente moriría por fármacos e intervenciones médicas sin evidencia, incluidas cirugías que no superan a placebo que producirán dolor crónico (fibrosis, dolor neuropático, etc). Los círculos cientistas se dedican a negar que la medicina mate, algo verdaderamente ignorante pues solo opioides y antiinflamatorios matan a 50.000 personas cada año solo en Estados Unidos. Pero no solo es una cuestión de muertes, hay que sumar los 40 millones de adictos existentes en un país como Estados Unidos, y ver donde comienzan estos adictos. En primer lugar los adictos comienzan con la supresión de servicios sociales promocionada por la medicina, que considera más importante para la salud de la población gastarlo en chequeos de colesterol y vacunas de la gripe. y se apropia de dinero que debería ir a servicios infinitamente más básicos para la salud física y mental de la población, como empleo, cuidados sociales, servicios comunitarios, salud mental, etc. Sin embargo, aparte del daño de la medicina fagocitando servicios alternativos más básicos y generando costes de oportunidad, las adicciones se han producido directamente en la consulta del médico. De los adictos a la heroína y opioides en cualquiera de sus formas, el 75% comenzaron con una prescripción de opioides, algo desconocido décadas atrás. Más interesante aún, lo que predice la prescripción no son los accidentes, enfermedades, o cirugías, sino el número de médicos. A más médicos, más medicalización del dolor y la salud mental, más prescripciones, más adictos y más muertos por intervenciones médicas. La supresión de alternativas (fisioterapia, psicología, marihuana, etc), como la supresión de servicios sociales donde la gente pueda encontrar ayuda no farmacológica, ha sido una maniobra política para aumentar las ventas de fármacos y el trabajo de los médicos desde el nacimiento de la medicina moderna.

Hay muchos problemas que conducen aqui. El primero es que los médicos confunden dolor y nocicepción, con su enfoque reduccionista cientista usual. A pesar de las advertencias del propio Virchow, a los médicos y cientistas les interesa más la célula que la persona. Creen que la depresión está en la célula y no en la persona. Creen que el dolor está en la célula y no en la persona. Este enfoque analfabeto inunda a los sanitarios. El segundo es que la industria farmacéutica se ocupa de la "educación" que reciben los médicos sobre dolor, que son básicamente diarreas bioquímicas y cambios de unos fármacos a otros. El tercero es que las farmacéuticas han comprado a los líderes de opinión que crearon el problema de los opioides. Y por último, un montón de problemas sociales que no se abordan, ya que la medicina fagocita el gasto social y medicaliza los problemas de la vida. Los problemas de adicción ocurren en personas pobres y con menor educación, y en pacientes con problemas psicológicos que no tienen servicios sociales ni de salud mental, y van deambulando tratando de calmar su sufrimiento con fármacos basados en la hebidencia. Otros problemas son culturales, relativos a la idealización de ser una víctima luchadora. Muchas personas (solo hay que ver las redes sociales) se meten en este teatro de ser una víctima. Hay un rol de paciente dependiente del que muchas personas no quieren salir. El poder cobrar subsidios, desgravaciones, etc, ayuda. Aqui tiene la culpa una medicina que taxonomiza toda diferencia de comportamiento y lo llama enfermedad, habiendo creado una epidemia de diagnósticos mentales en la que todo el mundo encaja en algo, y el sociologismo que victimiza a toda persona como una victima de la sociedad/capitalismo/patriarcado llamelo como quiera. En el terreno de la salud mental y lo somático, la construcción cultural de la enfermedad es bestial.

Nos cuenta Anna que los médicos practican la negación en primer lugar, y cuando se ven acorralados, la rabia narcisista. Ven su orgullo herido. De nuevo solo miren las diarreas epistemológicas de los médicos en las redes sociales justificando gastos medicos multimillonarios con beneficios mediocres o inexistentes, mientras tenemos en España mas de 3 millones de personas viven con menos de 350 euros y una carga de riesgo enorme aquí, que por lo visto no les parece importante ni un problema de salud. A los médicos hace mucho que dejó de importarles las comunidades y las personas, para centrarse en los productos y en ellos mismos. Para justificar el saqueo de dinero público para pagar los intereses privados de la medicina, los médicos utilizan el discurso progre de los derechos y lo público. Para justificar intervenciones sin necesidad epidemiológica que no son costobeneficiosas como el Bexsero, de pronto surge una defensa del individuo y parece que hablara Adam Smith con Hayek y Mises. Las diarreas epistemológicas de los médicos son muy divertidas, para quien las sabe ver. El desconocimiento en determinantes de salud ayuda tanto como el narcisismo, el interés político de la profesión y el lucro.

"Las narrativas culturales promocionan los fármacos como remedios rápidos para el dolor". Y la ignorancia médico cientista, Anna. Y la ignorancia médico cientista. Dicen los médicos y los fisioterapeutas basados en la hebidencia que lo que tenemos es un problema con la acupuntura. Es difícil luchar contra la estupidez, sobre todo cuando va unida al interés político y económico.

8.5/10

Re: Biblioteca Muscleblog (revisión de libros)

Publicado: Lun, 25 Feb 2019, 00:28
por Fisio
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Drogas 101. David Nutt es profesor de neuropsicofarmacología y fue asesor del gobierno británico en materia de drogas. Un día recibió una paciente con daño cerebral por una caída de un caballo, y tuvo un momento eureka. ¿Por qué estamos tan obsesionados con drogas de tan bajo riesgo como el cannabis y el éxtasis, mientras no tenemos el mismo comportamiento respecto a actividades de ocio que producen daños graves? David Nutt buscó datos sobre los daños, muertes y costes que produce montar a caballo cada año, incluidos accidentes de tráfico por caballos desbocados, daños a terceras personas, hospitalizaciones, etc. Y resulta que montar a caballo causa tantos o más daños que los 60 millones de dosis de éxtasis, pese a que montar a caballo es una actividad mucho más minoritaria que el consumo de éxtasis. También tuvo la ocurrencia de decir que el alcohol es más dañino que el cannabis. (dato que es impepinable). Ni que decir tiene que David Nutt fue fulminado de su trabajo. Cuestionar los mantras que propagan las autoridades médicas y sanitarias se paga.

David Nutt se las ha tenido tiesas con Peter Gotzsche. Normal, dado que David Nutt es psicofarmacólogo de los cuadriculados. Considera el malestar psicológico o el sufrimiento una enfermedad. Si estás quemado en el trabajo o eres infeliz en tu matrimonio, según David Nutt tienes un déficit de GABA. Pero esto no es nada, según avanza el libro, asistimos al gran momento. David Nutt lo hace. Compara la ansiedad con una falta de insulina en un diabético. Si tengo problemas para llegar a fin de mes resulta que tengo una enfermedad consistente en un déficit de GABA. Si el estresor desaparece, mágicamente la "enfermedad" se cura. Sobre el asunto incómodo de los antidepresivos y los suicidios, David Nutt lo zanja con que no. Pero en ningún lugar lo documenta. De los muchos datos que da a lo largo del libro, en algunos capítulos le entra una amnesia selectiva curiosa. Por supuesto la depresión es la serotonina. David Nutt en algunos momentos llega a ser más simple de lo que alguien que haya leido un par de libros de neurociencia decentes pueda tolerar. En el capítulo del libro que dedica a los fármacos de prescripción, no documenta el número de muertos por opioides y otros analgésicos. Desde luego es selectiva su amnesia. Pese a reconocer que los analgésicos cronifican el dolor (por ejemplo cefalea), posteriormente dice que la gente toma pocos analgésicos. Parece que confundir dolor y nocicepción es indispensable para que te den el título de medicina. Hay una epidemia de fármacos analgésicos inapropiados y falta fisioterapia y psicoterapia/educación terapeutica orientada al dolor. Pero mientras los médicos sigan en su mundo feliz confundiendo dolor y nocicepción, y diagnosticando "epicondilitis" a dolor miofascial, pues seguirá la fiesta. Aparte de evitar decenas de miles de muertos que en este capítulo se te ha pasado documentar. Le pega un palo a los médicos de familia: tienen un conocimiento insuficiente de salud mental para andar diagnosticando y tratando alegremente como hacen. Afirmación totalmente justificada y que comparto al 100%. No deberían estar diagnosticando ni administrando psicofármacos. Tampoco deberían estar diagnosticando ni tratando dolor musculoesquelético. Tanto la salud mental como el dolor suponen un despilfarro brutal de recursos, yatrogenia a cascoporro por malos diagnósticos, y cientos de miles de muertes evitables. También me viene otra reflexión: veo bien a los psiquiatras que prefieren llamarse psicofarmacólogos. Mejor nos quitamos las caretas delante de los pacientes. De psicología los psiquiatras saben entre poco y nada, y tampoco les interesa. El nombre psicofarmacólogo es más honesto para el paciente.

Si quitamos el hecho de que David Nutt ve los procesos psicológicos que nos producen malestar como enfermedades causadas por neurotransmisores, la poca crítica que realiza a los fármacos legales y el bodrio de capítulo sobre anabolizantes, es un buen libro introductorio al fracaso de las políticas antidroga. Por supuesto, nada que ver con la enorme documentación histórica que realiza Escota. Irónicamente, Nutt entiende perfectamente que el contexto social que rodea a la adicción es erróneo, pero presenta una ceguera patológica en cuanto al contexto social del resto de tratamientos de lo que él se limita a llamar "enfermedad mental". Para David Nutt, si no llegas a final de més, y eso te estresa, es un problema de las células. Ni de las personas, ni de las comunidades, sino de la serotonina y del GABA. Los médicos en general no suelen ver más allá de su nariz a pesar de las advertencias de Virchow, pero lo de David Nutt a ratos roza la estratosfera.

Le perdonamos sus amnesias, hemianopsias y demás que le entran súbitamente porque el resto es un buen libro, aunque francamente, entiendo que Gotzsche le tenga manía. Yo se la he cogido a ratos, aunque le perdono por su valentía general con el tema drogas. Si David Nutt hubiera sido un poquito menos despistado con los problemas de los fármacos de prescripción, y un poquito menos borrico con eso de llamar enfermedad mental a toda forma en la que experimentamos sufrimiento, el libro sería más bien un 9. Pero dadas las flagrantes omisiones, no puedo llegar tan alto.

8/10

Re: Biblioteca Muscleblog (revisión de libros)

Publicado: Lun, 25 Feb 2019, 20:47
por Fisio
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Ya había hablado de este libro aquí por alguna parte, pero estos días he vuelto a abrirlo para repasar algunas notas, por lo que aprovecho para dejar una reseña. En High Price, el neurocientífico Carl Hart habla fundamentalmente de la ignorancia en torno a la adicción, y como el racismo es indisociable a las políticas "antidroga". Hart dice que se sintió traicionado cuando vio estadísticas reales sobre consumo de cocaina y crack, que el mismo pensaba que era cosa de negros. El creyó que lo que le sucedía a la comunidad negra culpa era del crack. Igualmente se convenció a gran parte de la población negra de que más prisiones y más condenas resolverían el problema que esta misma política estaba creando. Carl Hart habla de racismo institucionalizado. Invisible, no personificable. Los datos muestran claramente que Hart acierta en el racismo institucional, aunque la motivación es más de control político que de razas. El mismo "racismo" se usó contra el movimiento hippie blanco y de clase media. Es aquello que Hayek llama colectivismo metodológico y yo llamo tendencia de los progres a confundir semántica y realidad. Es más control social que racismo, pero ciertamente el control social incrementó el racismo.

Se culpa a las drogas de las consecuencias de la política antidrogas y de la pobreza, en lugar de culpar a la política antidrogas y a la pobreza y malas decisiones en política social, legal, policial y sanitaria de las consecuencias de las drogas. Confundiendo causa y efecto de la peor manera posible. Y otra consecuencia aún peor: la escalada de racismo, pensar que lo que le sucede a la comunidad negra es culpa exclusivamente del comportamiento de la comunidad negra. Lo que se desconoce es que alguien con traje y corbata puso el crack en sus manos, aunque Hart no nos explica este aspecto. Entre 1970 y 2011 el dinero invertido en políticas antidroga creció un 3500% sin lograr disminuciones en el consumo de marihuana, cocaina o heroina. Pero lo importante es que ese dinero salió del bolsillo de ciudadanos y fue a parar a bolsillos de personas que son más listos que estos, capaces de hacerles creer que el dinero que les quitan de su bolsillo es por su bien y que con ese dinero están solucionando el problema que ellos mismos están engordando para poder seguir viviendo del cuento.

Una historia que cuenta Hart que me ha gustado es la hostilidad contra las personas negras que "actuaban como blancos". Si recordamos la serie de El Príncipe de Bel Air, estaríamos hablando de Carlton, negros bien educados que sacan buenas notas. Estos niños y adolescentes buscan diferenciarse vistiendo y actuando "como blancos". Esto es visto por los otros niños y adolescentes como una agresión hacia ellos y una amenaza a la autoestima. Por tanto, los jóvenes negros reaccionaban de forma agresiva física y verbalmente contra ellos. No es que a los negros les guste el baloncesto, sino que es el terreno donde pueden destacar contra los blancos, sentirse importantes, sentir que dominan y son socialmente líderes.

No me ha gustado del libro que se entretiene demasiado en detalles de historias personales, ocupando demasiadas páginas y demasiado tiempo de lectura. Lo mejor algunas ironías que son puñetazos en la boca
No solo mi experiencia, o la de los tres últimos presidentes de Estados Unidos, sugiere que evitar el sistema de justicia produce mejores resultados.
Se refiere, aparte de presidentes que fueron consumidores de cocaína y cannabis sin ser detenidos, a que los adolescentes que son encarcelados cometen 3 veces más delitos a lo largo de su vida que aquellos que no son encarcelados. Ni un blanco fue detenido por cocaina base (crack) en Los Ángeles, porque los coches patrullas iban a los barrios de negros. 5 gr de la cocaina en base de bicarbonato que vendían los negros tendían la misma pena que medio kilo de cocaína. El crack era la misma cocaina, pero al tener un efecto más fásico era más barata, se vendía en pequeñas dosis, lo que implicaba más transacciones y más oportunidades de ser vistos. La vida es más fácil en las urbanizaciones blancas pasando la cocaina a kilos sin tener que trapichear en las esquinas para sacar un puñado de dólares para poder comer y pagarte el vicio. La cara más oscura de la política, e intuyo que flagrantemente ignorada. Viva el orden y la ley. Siendo Carl Hart revisor del National Institute of Drug Abuse del gobierno que financiaba el 90% de las investigaciones en materia de drogas, vio como solo se financiaban aquellos estudios que dieran una imagen negativa de las drogas. Biba la hebidencia.

7.5/10